miércoles, 23 de febrero de 2011

Déjame abrazarte,
quiero hacerlo fuerte,
tanto que incluso duela.
Las almas se llenarán entonces de sangre,
de la sangre que alimenta sus pasiones
mientras nos curamos en los rincones.
Al compás de las hojas con el viento me muevo,
al compás de su música invernal,
al compás de tu silbido melódico.
Con ritmos frescos, nuevos e infinitos.
Instrumentos desconocidos por el oído humano,
cumplen con ilusión sus cometidos,
siguen las partituras que escribiste dormido.
Suena entonces la sinfonía que esperabas escuchar,
y ahora, me invitas a bailar.
Sólo son chasquidos de intranquilidad, suspiros de temor, simple polvo.
Polvo que vuela simplemente con tu respiración.
Duelen los días largos, duele la fatiga de pensarte, duele sentir desde y no en.
Las palabras bailan en mi cabeza mientras consiguen unirse de forma lógica, su baile es tan frenético que me marea, hasta el punto de perder el sentido, la noción de todo, del todo.
Al menos despierto y te acaricio la mano, con las palabras ordenadas pronunciadas por mis labios, y te miro, te veo, te siento... tiembla todo cuando despierto y no puedo hacerlo, tiemblo yo de frio, tiemblan los cimientos de este cuartucho vacío porque no estás, tiembla mi voz cuando te extraña.
Tócame...

viernes, 4 de febrero de 2011

Irracionalmente

No es la verdad, sino toda la mentira que alcanza tu sinceridad al mover tus labios, no solo para hablar. Toda una mentira que es tan grande que abruma los ojos de los movimientos ajenos, sin dulzura ni sentimiento alguno, sólo frías sus mentes les permiten pasear de lado a lado del mundo teniendo compasión los unos por los otros, resignándose a dejarse vivir sin molestarse, sin esforzarse por sus vidas ni por las de sus semejantes más cercanos.
Verdaderamente lúgubre el lugar en el que habitan los hombres de neuronas cálidas que despiertan sus intereses para hacer de ese lugar la luz de un mañana mejor que limpie poco a poco los rincones, aunque sólo sea para poder dormir.
Increíble el fraude que demuestra la imagen limpia de un vivir sin sobresaltos, ni asaltos, ni mucho menos saltos de una falsa alegría.
Sólo existen desventajas para mi, y ventajas para otros en esas verdades que le habéis infundido a vuestros hijos y hermanos, y si hubierais podido también a vuestros padres.
Ahora bien, es muy cierta al mismo tiempo la falsa libertad que tengo para pensar y teorizar sobre verdades universales que no me terminan de convencer, no al menos de nada más que lo que ya creo, se y pienso.
Muevo mis labios no solo para hablar, con los tuyos, si conjuntamente, demostrando lo real que puede ser lo que es imposible para otros, lo que se puede considerar mentira, increíble o irreal. No es tan convincente la palabra verdad, ni la palabra mentira si no son tus labios los que las pronuncian.
No se debe huir de la mentira solo porque la desconozcamos. Tenemos por mentira lo que no hemos visto, lo que no hemos sentido.
Y así, al empezar a creer de verdad en tu fantasía, crees en una verdad absoluta y universal, aprendiendo a creerte, a quererte, a querer y a ser querido.
Porque no hay mayor verdad que la de sentir, a poder ser, irracionalmente.

sábado, 29 de enero de 2011

...


Varias horas mirando a una ventana que me muestra los paisajes que separan los puntos cardinales de un sentimiento.
Molinos de viento que dan vueltas, como vueltas da mi cabeza buscando dar vueltas sobre mi propio eje, contigo.
Horas que se convierten en ganas de una vida, o de una muerte cuando se escapan los últimos minutos de tu aliento cerca del mio.
Frío y calor son uno solo, varían al unísono de nuestros besos, de nuestros cuerpos, que se unen olvidando cualquier medida de tiempo, masa o espacio que no sean las de las cuatro paredes que nos rodean...

domingo, 9 de enero de 2011

Suave...

Hay rasguños que se curan con saliva, la de los momentos cercanos, la de los momentos irracionales.
Lo irracional y lo ilógico hacen que tenga sentido el sinsentido de los días transcurridos, de los días esperados, y de esperanza recuperada.
Recuperar cosas de mi cabeza, cosas de mi mitad escondida, desconocida y ahora, reconocida.
Reconocer, conocer, a otra mitad, otra que no es tuya, que enteras pierden el miedo.
Miedo. ¿El miedo? Me lo quitaste tan suavemente como la ropa...

martes, 21 de diciembre de 2010

extrañamente


Vivían sobrevolando los tejados de la ciudad, aunque nunca estuvieron muy seguros de por qué lo hacían.
Tenían serios problemas con la realidad de sus vidas, dormían demasiadas horas, y no hacían más que confundir pensamientos ( de vez en cuando también sentimientos).
A él le gustaba jugar con su pelo, mientras ella siempre se hacía la indiferente, luego él le tocaba la cara, la tenia muy suave, casi como una niña.
Otras veces ella era quien le tentaba, pasaba sus manos por su espalda sintiéndose llena cada vez que notaba como su piel se ponía de gallina bajo la influencia de la suya.
Eran muy educados el uno con el otro, como si nunca se hubieran visto desnudos ni se hubieran tocado, mentían.
No se que sentían, puede que en realidad nada, solo ganas.
No eran personas corrientes, tampoco querían serlo, no buscaban lo mismo que el resto.
Sólo se buscaban (y se encontraban).